Aunque nací siendo un varón, siempre odié tener que actuar de manera fuerte y masculina; nunca me sentí del todo feliz con mi rol de género. Siempre anhelé ser mujer y tomar una pastilla rosa era mi mayor ilusión.
Cuando por fin tomé la pildora rosa, sentí un alivio profundo. Mi nuevo cuerpo se sentía mucho más natural y me gustó desde el principio: me encantó tener caderas anchas y senos. Nunca extrañé mi pene; al contrario, me sentí completa por primera vez. Aprendí a usar maquillaje y vestidos casi de inmediato, como si siempre hubiera estado destinada a ello.
Además, mi mejor amigo vivió la misma transición que yo; aunque el lo hizo porque a los 20 nunca había logrado tener una cita con una chicay ahora... ambas somos mejores amigas. Eso ayudo mucho porque pudimos aprender los secretos del mundo femenino juntas.
Ahora miro hacia el futuro con certeza. Quiero, algún día, ser una esposa dulce y sumisa para un hombre grande, fuerte y varonil. Estoy convencida de que es lo mejor para mí.
Parte 2: (Romina): Un nuevo problema
Parte 3 (Samantha): Lo mejor para mí
Parte 4 (Romina): Nunca me sentí del todo feliz (Actual)

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