sábado, 28 de marzo de 2026

La fiesta




Un año antes del Gran Cambio, cuando aún era un chico, fui de visita a casa de mis primas. Habían pasado dos años desde que usé la ropa de mi prima menor cuando me quedé sin ropa propia para usar. Un año después de eso no las visité porque a Mafer le dio varicela. Era nuestro reencuentro tan esperado.

Durante los primeros tres días, todo fue muy normal. Ni siquiera mencionaron mi episodio usando ropa de niña.

El sábado, mis tíos fueron a visitar a la abuela en otro estado, dejándonos solos a mis primas y a mí. Volverían temprano al otro día con el desayuno. Mi prima mayor, Ximena, estaba a cargo de Gaby, mi prima menor, y de mí. Pensé que pasaríamos la noche jugando juegos de mesa, pero mis primas tenían otros planes.

Un amigo de Ximena las había invitado a una fiesta. Sabían que sus papás no las dejarían ir, así que lo guardaron en secreto hasta que se fueron.

Ximena y Gaby revisaron mi ropa y concluyeron que ninguno de mis atuendos era adecuado para la fiesta. Así que tenía dos opciones: quedarme en casa y esperarlas, o usar ropa de Gaby (la menor de ellas) para ir. Decidí quedarme, pero ellas me dijeron que la fiesta iba a ser muy divertida y que era peligroso para dos chicas ir solas por la calle. Al final, acepté ir con ellas...

Antes de darme cuenta, estaba usando una pantifaja que mis primas dijeron que servía para darle forma bonita a mi cuerpo. Descubrí, con un poco de miedo, que también ocultaba mi miembro viril. Luego vino el vestido negro, que con sus copas preformadas daba la ilusión de que tenía unos pequeños pechos. Después, vi a mis primas pasarme brochas y tubos por la cara y por el pecho. Cuando por fin me dejaron verme en el espejo, el niño que era había desaparecido. Ahora, el reflejo de una niña bonita me devolvía la mirada desde el cristal usaba un vestido entallado y de alguna forma su busto se veía con más volumen.

Mientras me contemplaba mis prinas me dieron unos tacones de un centímetro y un bolso para completar el conjunto. Caminar con esos zapatos era una tortura. Pero no pude pensar mucho en eso porque cuando me di cuenta, me estaban llevando por la calle camino a la fiesta, que estaba a unas cuadras de casa de mis tíos. Me sentía aterrado pero también extrañamente fascinado al saber que era un chico vestido de chica caminando por la calle con unos tacones que hacían clic clac y un atuendo que gritaba "soy una chica sexy"...

(Continuará mañana)


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Esta caption es parte de una serie:


Parte 1: La Falda

Parte 2 Mis Primas

Parte 3: Una de las Chicas

Parte 4: La fiesta (Actual)

Parte 5: Sale Mañana

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