lunes, 27 de abril de 2026

Amo mi nueva vida



Siempre fui machista. Me burlaba de cómo se vestían las mujeres. De sus voces suaves, sus cuerpos pequeños, su forma de caminar.

—¿Cómo pueden sentirse cómodas con esas faldas tan cortas? —decía—. ¡Parecen muñequitas!

Mi prima escuchó todo por años. Hasta que un día, sin decir nada, me ofreció una bebida con una sonrisa.

—Solo pruébala —dijo.
Y lo hice.

Al día siguiente, desperté con el cabello largo, pestañas gruesas y un cuerpo delgado, suave, frágil. Era una chica. Una adolescente. Y sí… mi prima me hizo usar una falda corta. Muy corta.

Al principio quise gritar. Pero algo en el movimiento de mis caderas, en cómo me rozaban las medias los muslos, me hizo quedarme callada.

Pasaron los días. Ahora soy feliz. Me encanta cómo me quedan los vestidos, cómo me hacen sentir. Amo mis piernas, mis gestos, mi voz. Y cuando los chicos me miran… sonrío.




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