El cliente 2890 tenía 27 años cuando lo dejaron en el altar. Frente a todos, con el traje puesto, las flores listas y su madre llorando. La prometida se fue con alguien más. No hubo explicación, solo un silencio que se volvió insoportable.
El Cliente 2890 desapareció de la vida pública. Nadie volvió a saber de él.
Pero la Clínica Venus sí.
Eligió empezar de nuevo. Pero no como un hombre roto, sino como una mujer… una que nunca volvería a ser el centro de burlas, sino el de deseo.
Renació como Renata.
Fue difícil al principio. Aprender a caminar distinto, a hablar, a vestirse. A ser vista, tocada, deseada.
Pero entonces conoció a Fernando. Un hombre mayor, dulce, protector. Ingeniero, viudo, sin hijos. Le ofreció trabajo en su oficina, luego cenas, luego un viaje al lago. Nunca preguntó demasiado sobre su pasado. Solo dijo:
—Eres lo mejor que me ha pasado en años.
Ahora, cada noche, Renata duerme abrazada a él después de ser embestida y con múltiples orgasmos. Ahora imagina el día en que él se arrodille con un en la mano.
Fue abandonado en el altar…
Ahora solo sueña con caminar al altar vestida de blanco.
Y esta vez, sin miedo, sin vergüenza.
Esta vez como la novia.


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