domingo, 1 de febrero de 2026

Pole Position (1)



Capítulo 1: Pole Position

Adrián Soler llevaba una temporada impecable. Tres victorias consecutivas, dos poles en clasificación y un dominio absoluto que tenía a los comentaristas preguntándose si alguien sería capaz de arrebatarle el campeonato. Durante las pruebas libres del Gran Premio de Francia, su monoplaza respondía como un violín afinado, pero su cuerpo no. El cuello le dolía, apenas podía girarlo del todo al salir de las curvas más cerradas.

—Nada grave —le aseguró el doctor del equipo tras examinarlo en la unidad médica—. Contractura leve. Te recetaré algo para el dolor.

—Es común en este circuito. Curvas rápidas, cargas G… Te recetaré un relajante muscular y analgésico suave. Descansa bien esta noche.

La pastilla que recibió en la farmacia tenía un curioso color rosa, pero Adrián no le dio importancia. Se la tomó antes de dormir, esperando amanecer listo para la clasificación.

Y amaneció sin dolor. Pero también sin pectorales, sin barba… y con una voz más suave, más aguda. Frente al espejo, una mujer lo observaba con los ojos muy abiertos. Tenía el cabello algo más largo, la piel más tersa y una figura atlética, femenina, completamente desconocida.

—¿Qué carajos…?

El rostro era más fino, la mandíbula menos marcada, los labios más carnosos. Y el cuerpo... el cuerpo no era suyo.

Tenía senos. Caderas. Musculatura definida, pero femenina. Un abdomen plano, unas piernas largas, elegantes. Nada de vello facial. Nada de vello corporal.

—¡¿Qué mierda es esto?!

La voz era ajena, como una versión doblada de sí mismo. Se golpeó las mejillas, abrió la ducha, buscó el celular, pero no podía desbloquearlo con el reconocimiento facial. Se vistió a trompicones, con ropa deportiva que le colgaba del cuerpo nuevo, y corrió como pudo hasta la unidad médica del equipo.

El doctor se atragantó con su café al verla entrar.

—¡¿Quién es usted?! —preguntó de inmediato, poniéndose de pie.

—Soy yo, idiota —dijo Adrián, o mejor dicho, Adriana—. Adrián Soler. ¿Qué diablos me diste?

El médico parpadeó, tragó saliva y se acercó con precaución.

—Esto es imposible...

—¡Me tomé lo que me recetaste! ¡La pastilla rosa! Y ahora mírame. ¿Qué clase de experimento es este?

El doctor buscó entre los papeles, hizo algunas llamadas nerviosas, hasta que finalmente le confesó:

—No... no fue lo que te receté. Hubo un error en la farmacia. La píldora rosa... es un prototipo experimental. Se está probando con autorización médica en unos cuantos países. Cambia temporalmente la expresión genética, la fisiología... incluso el sistema hormonal. Se diseñó originalmente para tratar casos severos de disforia de género.

—¿Me estás diciendo que me convertí en mujer por accidente?

—Exacto.

—¿Por cuánto tiempo?

—No lo sé, necesito hacer unas llamadas.

Tras varias gestiones y una revisión de los registros de la farmacia, el doctor confirmó lo que Adrián ya intuía.

—La cápsula rosa que te dieron no era el relajante muscular que receté. Era... otra cosa. Un fármaco experimental que está en ensayos clínicos limitados. Es una especie de modulador genético reversible.

—¿Reversible?

—Sí… pero no inmediato. El cuerpo entra en una especie de reconfiguración estable. Según los datos preliminares, el efecto dura al menos cuatro meses.

Adrián se dejó caer sobre la camilla.

—¿Cuatro meses? ¿Cuatro?

—Lo lamento mucho. Esto es una barbaridad. Tenemos que informar de inmediato a la FIA. Ellos decidirán cómo proceder. No te pueden dejar competir así. Esto...

—¿Así cómo?

El doctor la miró, confundido.

—No hay ningún reglamento que diga que hay que ser hombre para competir en Fórmula 1. Si el cuerpo funciona, yo corro.

El doctor la miró como si hubiera perdido la razón.

—Pero Adrián… no tienes idea del revuelo que va a causar esto.

—Entonces mejor que empieces a preparar una buena historia. Porque este domingo yo me subo al coche.

Adrián Soler llevaba una temporada impecable. Tres victorias consecutivas, dos poles en clasificación y un dominio absoluto que tenía a los comentaristas preguntándose si alguien sería 

El doctor la miró, confundido.

—No hay ningún reglamento que diga que hay que ser hombre para competir en Fórmula 1. Si el cuerpo funciona, yo corro.

El doctor la miró como si hubiera perdido la razón.

—Pero Adrián… no tienes idea del revuelo que va a causar esto.

—Entonces mejor que empieces a preparar una buena historia. Porque este domingo yo me subo al coche.

jueves, 29 de enero de 2026

Nuevo Blog

  


Llegué al punto en que tengo tanto material sin publicar que cree un nuevo blog. 

Pueden visitarlo en:

https://johanatgcaps.blogspot.com/

Ya llevo un mes publicando allá, echen un vistazo si no lo han hecho. Los próximos 15 días en este blog habrá relato en lugar de captions pero si quieren captions pueden verlas en mi otro blog. Espero me visiten allá. 

Disculpen si hago spam de mi nuevo blog cada cierto tiempo pero quiero tener visitas también allá.

miércoles, 28 de enero de 2026

La falda


De niño siempre sufrí acoso escolar. Era delgado, de huesos finos y con rasgos delicados. Todos me decían que parecía una niña.

Un día, el peor de todos mis bullies, Alan, junto a sus secuaces, me acorralaron en el baño de la escuela. El aire olía a desinfectante agrio y a humedad. Me quitaron el pantalón a la fuerza y me pusieron una falda. La tela era sintética, áspera contra mi piel. Sentí el frío del azulejo en la espalda y un vacío ardiente en el estómago. "Esa falda te queda muy bonita, Ariel; hasta tu nombre es de niña", dijeron mientras se llevaban mi pantalón.

Tuve que permanecer así el resto del día. El roce de la falda contra mis piernas era un recordatorio constante de mi situación. El sudor frío me pegaba la camisa al cuerpo. Lo más humillante fue que, a pesar de mi pelo corto, muchos en los pasillos creyeron que era una niña de verdad. Susurraban. Algunos se reían. Otros solo me miraban con curiosidad. La vergüenza tenía un sabor metálico en mi boca.

...

Unos años después llegó el Gran Cambio. Mi cuerpo se transformó. Ahora soy una mujer biológica aunque sigo siendo joven, ahora soy una señorita... Los recuerdos de aquella falda impuesta han sido reemplazados por la suavidad de las faldas que elijo ponerme libremente.

martes, 27 de enero de 2026

No puedo creerlo


No puedo creer que Sergio me haya hecho esto. La persona que yo consideraba mi mejor amigo y por la que haría todo, me obligó a convertirme en mujer. Era domingo por la tarde. Estábamos en su casa viendo fútbol, ​​cuando me invitó una bebida extraña. Le pregunté qué era, pero no dijo nada. Entonces me lo tomé y mi cuerpo empezó a cambiar. Cuando terminó el cambió se acercó a mí. 



Quería matarlo, pero en cambio me pareció muy atractivo. Nos besamos y acabamos teniendo el mejor sexo de mi vida. Ese día me convertí en Elena, su amada esposa. Ese cabrón se metió en mi mente. Seguía siendo yo mismo, pero la idea de llevar ropa de hombre me daba náuseas, sabía que tendría que llevar vestidos, faldas y medias todo el tiempo. Y cada vez que lo veía no podía evitar actuar como su esposa. Nos abrazamos y nos besamos muy a menudo, aunque yo no lo quisiera, mi cuerpo está reaccionando a la programación mental que me hizo. Inmediatamente me moje entre las piernas. Ahora estoy esperando que vuelva del trabajo. Estoy ovulando ahora y hoy es mi día más fértil. No puedo dejar de pensar en él y en su polla dentro de mi coño, convirtiéndome en una mamá.





lunes, 26 de enero de 2026

Plantado en el altar


El cliente 2890 tenía 27 años cuando lo dejaron en el altar. Frente a todos, con el traje puesto, las flores listas y su madre llorando. La prometida se fue con alguien más. No hubo explicación, solo un silencio que se volvió insoportable.

El Cliente 2890 desapareció de la vida pública. Nadie volvió a saber de él.

Pero la Clínica Venus sí.

Eligió empezar de nuevo. Pero no como un hombre roto, sino como una mujer… una que nunca volvería a ser el centro de burlas, sino el de deseo.

Renació como Renata.

Fue difícil al principio. Aprender a caminar distinto, a hablar, a vestirse. A ser vista, tocada, deseada.

Pero entonces conoció a Fernando. Un hombre mayor, dulce, protector. Ingeniero, viudo, sin hijos. Le ofreció trabajo en su oficina, luego cenas, luego un viaje al lago. Nunca preguntó demasiado sobre su pasado. Solo dijo:

—Eres lo mejor que me ha pasado en años.

Ahora, cada noche, Renata duerme abrazada a él después de ser embestida y con múltiples orgasmos. Ahora imagina el día en que él se arrodille con un  en la mano.

Fue abandonado en el altar…
Ahora solo sueña con caminar al altar vestida de blanco.

Y esta vez, sin miedo, sin vergüenza.
Esta vez como la novia. 



ÍNDICE DE CONTENIDO


📌 ÍNDICE DE CAPTIONS

🔹 CAPTIONS
¿No te interesan los relatos largos y solo quieres ver captions? Puedes encontrarlas todas [aquí]

🔹 CAPTIONS SERIALIZADAS
Si te gustan las captions pero prefieres que tengan continuidad, en esta sección encontrarás algunas que se desarrollan como una historia. Puedes empezar a leerlas [aquí]

🔹 CLÍNICA VENUS
¿Te atrae la temática de transformación total? En esta sección encontrarás captions ambientadas en la Clínica Venus, una empresa que se dedica profesionalmente a convertir hombres en mujeres. Puedes explorarlas [aquí].

🔹 TOP
Lo mejor de lo mejor. Aquí están recopiladas las captions que han logrado destacar en los tops semestrales o anuales del blog. Si quieres empezar por las favoritas del público, puedes hacerlo [aquí]

📌 ÍNDICE DE RELATOS


🔹 EL DETECTIVE CON FALDAS (EN PUBLICACIÓN)
Tony es un niño muy inteligente… aunque un poco bajito para su edad. Cuando su prima Shirley ve a una misteriosa niña encerrada en el anexo de una casa, decide investigar. Consigue que la inviten junto a un grupo de amigas, pero para no levantar sospechas, le pide a Tony que se una a ellas... como Antonia, otra "niña" del grupo.
Ese es solo el comienzo de las aventuras del Detective con faldas, que resolverá más de un misterio armado con ingenio, vestidos y lápiz labial.
Puedes comenzar a leer su historia [aquí]

🔹 DISCIPLINA DEL LÁPIZ LABIAL (EN PUBLICACIÓN)
Greg se está volviendo un chico difícil: miente, engaña y rompe las reglas. Su madre, decidida a corregir su conducta, toma medidas drásticas.
Pronto, Greg se verá transformado en Pamela, la hija ejemplar que mamá siempre quiso. El mal comportamiento quedará atrás, y en su lugar llegará una nueva vida: amistades inesperadas… y hasta algún beso con otro chico. Puedes leer su historia [aquí]

🔹 LA NOVIA DE MI MEJOR AMIGO (15 PARTES)
Esta historia sigue a Daniel, un chico común cuya vida cambia para siempre tras recibir la misteriosa luz de un meteorito. Al despertar, descubre que ahora es Daniela. Solo su mejor amigo —¿o se volverá algo más?— Guille conoce la verdad. Juntos, buscarán una solución al "problema", mientras los sentimientos entre ellos comienzan a cambiar. Puedes comenzar a leerla [aquí]



🔹 ENAMORADO DE MI MEJOR AMIGA L (7 PARTES)
Carlos está enamorado de Paola, pero hay un pequeño detalle: ella es lesbiana. Desesperado por tener una oportunidad, decide tomar una misteriosa pastilla rosa que lo transforma en Carolina. Lo que comienza como un intento por acercarse a ella, se convierte en un viaje inesperado de descubrimiento personal y nuevos sentimientos. Puedes leer la historia completa [aquí]

🔹 CONEJITA EN PATINES
Esteban es el asistente del entrenador de las Roller Rabbids, un equipo femenil de hockey sobre asfalto, cuando la jugadora estrella es lesionada en un juego. El coach y la doctora del equipo le proponen a Esteban usar el "Protocolo: Afrodita" para que pueda convertirse en mujer y ser parte del equipo. Por desgracia, o fortuna, esto implicará nuevas aventuras y emociones femeninas para Esteban o mejor dicho para Dulce. Puedes leer la historia completa [aquí]


🔹 LA AVENTURA DE KARINA
Daniel es el dueño de un exitoso negocio de ecoturismo pero cuando engaña a Elena, ella lo castiga convirtiéndolo en mujer. Ahora Daniel, convertido en Karina tendrá que mantener su negocio a flote mientras se acostumbra a su nuevo cuerpo. Al poco tiempo uno de sus empleados le comienza a parecer atractivo y se verá envuelta en un nuevo mundo de emociones femeninas. Puedes leer la historia completa [aquí]






domingo, 25 de enero de 2026

Por entrar a la fraternidad


Era un chico apuesto, popular, que siempre se le salía con la suya. Como era de esperar, me nominaron para entrar en la mejor fraternidad del campus: Alfa Omega.

Uno de los miembros me advirtió que la iniciación era dura, pero que Alfa Omega garantizaba el acceso a círculos exclusivos que podrían solucionarme la vida. Me entregó la invitación: el evento era el viernes a las seis, pedía ir con ropa cómoda y en absoluto secreto.

Acepté. Al llegar me llevaron a una habitación donde había otros cuatro candidatos, todos estabamos en pants como nos solicitaron. Entró un hermano con túnica, acompañado de una mujer guapísima en minifalda, top y tacones. Llevaba una bandeja con un frasco de pastillas y vasos de agua.

Nos sirvió agua primero. Luego, una pastilla rosa para cada uno. “Tómenla, es segura. Todos. los efectos son temporales”.

“¿Para qué es?”, pregunté.

“No puedo decírtelo. Aún pueden arrepentirse, pero si quieren entrar a la fraternidad, deben pasar por el rito”.

Cuando volteé, los demás ya las habían tomado. Dudé un instante, pero finalmente la tragué.

Perdí el conocimiento. Al despertar, eran más de las nueve. Al tocar mi cuerpo, sentí unos senos sobre mi pecho. Pensé que era parte de una novatada, que serían de silicon o algo parecido, pero al palpar mi entrepierna… mi pene no estaba allí. Una ola de pánico me recorrió. Seguí recorriendo mi cuerpo. Mis caderas eran anchas y mi cintura breve y mi cabello rubio ahora era largo.

La mujer hermosa estaba en la habitación.

“Es bueno verlas despiertas. No teman, el efecto de la píldora rosa es temporal. En tres meses volverán a ser hombres… a menos que decidan que ya no quieren serlo”.

Nos lanzó una mirada enigmática antes de continuar.

“Su primer rito es ponerse esto. Por hoy pueden usar tenis. Vístanse rápido: un hermano vendrá a presentarlas oficialmente como prospectos”.

Frente a mí había un body negro y unas orejas de conejita y unos tenis estilo converse. Dudé, pero ya había llegado demasiado lejos. Me metí como pude en el body y me puse los tenis.

La ropa me quedaba de maravilla, igual que a las otras "chicas". Y allí nos quedamos, esperando nuestra iniciación confundidas y con miedo. 

sábado, 24 de enero de 2026

Frágil

 


La masculinidad es algo muy frágil, tanto que se rompe muy fácil, pero no te preocupes por volverte una mujer, toma esa pastilla rosa. Es natural desear ser bella,  no debe darte vergüenza es lo mejor que te puede pasar.




Es aún mejor cuando consigues a un hombre que ame a tu nuevo y femenino yo.





viernes, 23 de enero de 2026

El día más feliz de mi vida

 


"¿Mamá, qué pasa? ¿Por qué estoy usando un vestido de novia?

"Vamos, querido, lo sabes muy bien. Tú y tu mejor amigo, Julio, son uña y carne. Siempre han estado juntos, ni siquiera han tenido novias que duren porque les gusta ser mujeriegos... pero Julio tiene 25 años y tú 22.  Y la madre de Julio y yo necesitamos nietos, así que la Sra. Morales usó este hechizo."

"¡Pero soy un hombre, no puedo casarme con él!"

"Bueno, ¿eres un hombre? Mírate. Cuerpo suave, pechos redondos, caderas anchas y esa suavidad entre las piernas. Ya eres una chica de verdad, como yo y las otras mujeres."

"¿Pero por qué me convertí yo en mujer?"

"Porque de ustedes dos, tú eras menos varonil que Julio. El hechizo te eligió. Ahora serás mujer para siempre. Pero no te preocupes, el hechizo te ha convertido en una mujer heterosexual. Ahora, solo los hombres te resultarán atractivos. Amarás a tu esposo. Serás una buena esposa. Y hoy empiezas a ovular. Tengo muchas ganas de saber que tu nuevo esposo te tomó y que me darás mi primer nieto."



jueves, 22 de enero de 2026

La solución

 


Quiero contarles una historia graciosa. Hasta hace unos días yo era Saúl, un chico normalito al que le encantaban los superhéroes, la ciencia ficción y el anime. Desde pequeño fui pésimo para socializar y, de hecho, solo tuve un amigo: Ramón. Éramos como dos clones con lentes; inseparables, mismos gustos… y mismo problema: las chicas ni nos volteaban a ver ni por error.

Un día me quejé con mi hermana mayor y, entre risas, me dijo:
—La solución es fácil: que uno de los dos tome una pastilla rosa y se convierta en la novia del otro.
Y, como si nada, agregó que siempre había querido una hermana y que podía conseguirme la dichosa pastilla si me animaba. Yo me quedé callado. Aunque sonaba a chiste, la idea me pareció… curiosamente práctica. Cuando se lo conté a Ramón, en lugar de reírse, me dijo:
—Pues, no suena tan mala idea.
Y ahí fue cuando la locura comenzó.

Mi hermana me dio la pastilla rosa y, en cuanto la tomé, ¡pum!, me desmayé. Al despertar… bueno, digamos que los “grandes cambios” habían llegado. Tenía curvas donde antes había ángulos rectos, y cada vez que me movía algo rebotaba que antes no existía. Me pasé el primer día mirándome en el espejo como si estuviera viendo un cosplay con presupuesto ilimitado. Mi hermana se moría de risa mientras me enseñaba a caminar sin parecer un robot y a no mirar con sospecha ese par de “nuevos compañeros de viaje” que ahora me seguían a todas partes.

Lo más raro fue ponerme falda por primera vez. Sentía el aire frío en las piernas y la paranoia de que todo el mundo estaba mirando justo donde no debía. Caminaba con las rodillas pegadas como si llevara un secreto nuclear entre ellas. Pero, aunque estaba nerviosa, había algo que me ilusionaba más que nada: la idea de ver a Ramón, de que me reconociera y, quién sabe… tal vez dar mi primer beso.

Un par de semanas después mi hermana me acompañó de compras y elegí un outfit especial para mi primera cita con él. Mientras lo esperaba en el parque, repasaba mentalmente cómo sonreír, cómo hablar con voz dulce y, sobre todo, cómo no tropezarme con los tacones. “Ojalá le guste ahora que soy Sandra”, pensaba, con mariposas en el estómago.

Pasaron quince minutos y Ramón no aparecía. Saqué el celular y lo llamé. Entonces pasó lo más inesperado: escuché su tono de llamada justo detrás de mí. Me giré y vi a una chica muy guapa sosteniendo el teléfono. Contestó y dijo “hola”… y su voz salió por mi bocina. No había lugar a dudas. Ramón también había tomado la pastilla.


miércoles, 21 de enero de 2026

¿De verdad eres tú?

 


¿Miguel? ¿De verdad eres tú? ¡Dios mío! ¿Mi exnovio es una mujer guapa ahora? ¿Cómo paso eso?

¡Ay, hola, cariño! Bueno, ayudé al nuevo vecino, el Sr. Rodríguez, a mudarse a la casa de al lado. Él estaba acomodando muebles pesados, y yo le quité el polvo, fregué los pisos y le preparé la cena. Me dijo que sería una excelente ama de casa y que quería tener una esposa como yo. Pensé que era una broma y me reí. ¡Y no se lo tomó nada bien! Me encerró en su casa y me dió una píldora rosa para feminizarme.




¿Y no te resististe?

Claro que me resistí. Pero fue inútil. Él es un gigante alto y musculoso, y yo era pequeño y mucho más débil que él.  Tu misma me dejaste cuando no pude protegerte de los abusadores, ¿recuerdas? Y las píldora y unas preparaciones especiales transformaron mis pequeños músculos en grasa femenina. ¡Ahora soy más débil que la mayoría de las mujeres!¡ Pero para las mujeres no es vergonzoso ser débil! Mi esposo siempre me lo dice. 

¿Tu esposo?

Sí. Después de la transformación, me obligó a convertirme en su esposa. Así que ahora soy una mujer casada. Soy la Sra. Melisa Rodríguez. 


martes, 20 de enero de 2026

La esposa del pastor



Crecí bajo el techo del pastor Ruiz, mi padre, en un hogar donde todo tenía su lugar: él guiaba, mamá obedecía, y yo debía prepararme para seguir sus pasos en el púlpito. Mi vida entera giraba en torno a la fe, a las Escrituras, al deber.

Pero cuando ocurrió el gran cambio, desperté convertido en mujer. En un principio pensé que era una prueba, un castigo divino… pero con el tiempo entendí que era parte del plan de Dios. Dejé el traje y la Biblia que usaba para los sermones, y mamá me enseñó a usar vestidos, a servir, a ser la mujer que debía ser.

Papá comenzó a entrenar a Hugo, un joven devoto, en el oficio de pastor. Al principio sentí celos: antes era yo quien recibía sus enseñanzas, sus consejos, su mirada orgullosa. Pero Hugo fue siempre amable, atento… y poco a poco, mi corazón se inclinó hacia él.

Ahora espero el día en que Hugo sea ordenado como pastor. Entonces tomaré mi lugar a su lado, como su esposa. Lo acompañaré donde la iglesia nos envíe. Seré su apoyo, su descanso, su paz.
Y cumpliré mi papel con dulzura y obediencia… seré sumisa en la cama y lo complacere siempre, así deben ser las cosas. 




lunes, 19 de enero de 2026

Fusión Corporativa




Fusión Corporativa

Dos titanes de la industria tecnológica se enfrentaban en un duelo que ya no podía postergarse. Axel Fontaine y Luis Moreno, CEOs de dos de las startups más poderosas del continente, sabían que su fusión sería histórica. Juntos dominarían mercados, atraerían capitales, y redefinirían la tecnología en tres continentes. El problema era simple: ninguno quería ceder el control.

Meses de reuniones. Propuestas, abogados, cifras, egos. Nada funcionaba.

Hasta que un mediador, silencioso y discreto, les ofreció una solución radical. Clínica Venus.

— La forma más rápida de unificar empresas —dijo con una sonrisa— es eliminar la competencia. Uno de ustedes se convierte en la esposa del otro. Una única firma. Una única visión. Una sola voluntad al mando.

Ambos hombres rieron al principio. Pero algo en la idea… despertó la curiosidad. El poder absoluto. La rendición total. El control perfecto.
Para decidir quién conservaría su puesto y quién lo cambiaría por un vestido y una vida de sumisión, escogieron el único lenguaje que ambos respetaban: una partida de ajedrez.

El acuerdo era simple:
— El ganador se quedaría con la presidencia de la nueva empresa.
— El perdedor iría directo a Clínica Venus, donde sería transformado física y mentalmente para convertirse en la esposa ideal del otro.

La partida fue intensa. Dos horas de estrategia, tensión y respiraciones contenidas. Axel ganó.

Luis se mantuvo en silencio. Cerró el tablero, apretó los labios… y firmó los papeles sin discutir. Esa misma noche, fue recogido por una limusina negra sin placas y llevado a las instalaciones privadas de la Clínica.

Allí, comenzó el verdadero proceso. Luis fue despojado de sus trajes, de sus claves de acceso, de sus derechos. Tomó la pastilla rosa bajo observación y fue asignado al programa especial: Reprogramación Ejecutiva Reversiva.

Durante treinta días, se le presentaron nuevas prioridades:

“Ya no debes tomar decisiones. Solo verte hermosa.”
“El liderazgo era una carga. Ahora tu misión es complacer.”
“Cada vez que sonríes para tu esposo, fusionas algo más profundo que cualquier empresa.”

Su cuerpo se moldeó a la perfección. Pechos firmes, caderas anchas, cintura estrecha. Su mente se ajustó al ritmo suave de la obediencia. Su nuevo nombre fue Lucía Fontaine.

Cuando Axel la vio por primera vez tras su transformación, solo dijo:
— Valió cada jugada.

La boda fue sencilla, privada, con un solo contrato firmado: la propiedad total de la empresa y del cuerpo de Lucía, ahora oficialmente su esposa.

Hoy, Lucía no revisa correos ni hace presentaciones. Su agenda está llena de clases de yoga, rutinas de gimnasio, citas para depilación y sesiones de obediencia marital. Vive en una residencia de lujo con vista al mar, donde cada habitación tiene un espejo para recordarle quién es.

"Pensé que perdería el poder. En realidad, me liberé de él."
Eso escribió Lucía en una nota manuscrita enviada a la Clínica en su primer aniversario de bodas.











domingo, 18 de enero de 2026

Me fascinan las faldas

Desde que tenía cinco años, las faldas de mis compañeritas me fascinaban. No era solo el color o los dibujos, sino la forma en que flotaban cuando ellas corrían, como si atraparan un pedazo de viento. Yo me quedaba mirándolas con una mezcla de curiosidad y anhelo que no podía explicar.

Una tarde, creyendo que estaba solo, abrí el cajón de mi mamá y encontré unas pantimedias. Eran suaves como un susurro, tibias al tacto. Me las puse, sintiendo cómo mi piel parecía abrazar la tela. Apenas estaba mirándome en el espejo cuando escuché el ruido de la puerta. Ella estaba ahí, inmóvil, observándome. No gritó. No preguntó. Solo me sostuvo la mirada, como si guardara una respuesta que yo aún no podía entender.

Unos días después, me llamó a su habitación. Sobre la cama había un vestido pequeño, de una prima que ya no lo usaba. Me dijo que lo llevaría como castigo. Me lo colocó con firmeza, esperando que me avergonzara. Pero cuando la tela rozó mi piel y vi mi reflejo, sentí una alegría que me calentó el pecho. No era un castigo. Era un regalo que no se atrevía a nombrar.

El tiempo pasó y ese interés no desapareció. Al cumplir trece años, mi mamá me miró con una mezcla de ternura y resolución.
—No puedes ser un hombre que usa ropa de mujer —dijo, mientras ponía en mi mano una pequeña pastilla rosa.

La tomé, y con ella, dejé de ser Antonio. Desde ese día fui Alexia. Comencé a vivir como siempre había soñado: vestidos cada mañana, medias suaves, el cabello suelto. Y en cada paso sentía que el mundo, por fin, tenía mi forma.

Cuando volví a la secundaria convertida en mujer, todo cambió. Me volví muy popular, más de lo que jamás imaginé. Hice amigas, aprendí a jugar con las miradas, y ahora tengo un novio que me hace sonreír todos los días. La vida, sin duda, se volvió mucho más interesante.





sábado, 17 de enero de 2026

Tratamiento Contra La Infertilidad



Cliente 0612 llegó a Clínica Venus con el corazón roto.

Había estado casado durante dos años con la mujer que creyó sería la madre de sus hijos. Desde niño, soñaba con tener una familia. Enseñar a un hijo a andar en bici. Ver una caricatura abrazando a su hija. Ser ese papá paciente, divertido, protector.

Pero el diagnóstico fue claro: infertilidad irreversible.

Intentaron tratamientos. Inseminación. Adopción. Nada los unió. Su esposa se fue. Él se quedó con una casa silenciosa, una cuna vacía en el pasillo y una fe quebrada.

Fue entonces que escuchó hablar de Clínica Venus.

Vino con una sola pregunta:
—¿Es posible… ser fértil otra vez?

Nuestra respuesta fue desconcertante:
—Sí. Pero no como padre.

Durante semanas dudó. Rechazó la idea. Luego empezó a imaginarlo. ¿Y si podía ser madre? ¿Y si su cuerpo podía dar vida, aunque no de la forma que había soñado?

La transformación fue pausada, respetuosa. Con cada sesión, algo dentro de ella sanaba. Se miraba al espejo con incredulidad al principio. Luego con cariño. Al final, con ternura. Descubrió que sus manos seguían siendo cuidadoras, aunque ahora tuvieran uñas pintadas. Que su voz podía calmar, aunque sonara distinta. Que su instinto de criar seguía intacto, solo había cambiado de forma.

En una gala de la clínica —una de nuestras noches de celebración— conoció a Damián, un hombre diez años mayor que ella, con barba plateada, manos firmes y una mirada que no la juzgaba, sino que la escuchaba.

Bailaron.

Luego compartieron café.

Luego compartieron el resto de sus vidas.

Se casaron en primavera. Él le propuso formar una familia. Ella lloró cuando el test dio positivo. Lloró porque era real. Porque al fin… iba a tener un hijo.

Hoy, en su octavo mes de embarazo, camina por la clínica con una mano sobre su vientre. A veces ríe, a veces canta. Ya no duele haber perdido a su antigua vida. Porque esta —aunque nunca la imaginó así— le dio aquello que más anhelaba.

Un hijo. Una familia. Y un cuerpo capaz de dar amor en su forma más pura.

Clínica Venus. No cumplimos tus sueños: los transformamos.