Yo nunca quise ser mujer. Pero como hombre… era un fracaso absoluto.
Ninguna chica me miraba. En el colegio, el bullying era constante: "raro", "débil", "marica". Me encerraba en el baño a llorar mientras ellos reían. Mis noches eran a solas con mi mano, imaginando lo que jamás tendría.
Un día, frotando una lámpara polvorienta, apareció un genio. Le pedí ser popular, dejar de ser invisible y dar mi primer beso antes de los 17.
Y todo cambió.
Ahora me llamo Karen. Tengo curvas, labios carnosos y una falda que se me sube sola. Los hombres me devoran con la mirada. Me siguen. Me susurran cosas sucias al oído. Y lo peor… me encanta.
Siento cómo se me humedece la ropa interior cuando me llaman "bonita". Cuando rozan mi cadera "sin querer". Cuando me agarran fuerte por la cintura.
Me gusta ser deseada. Me gusta lo que este cuerpo siente. Lo que promete.
Por primera vez, no soy un fracaso. Soy una mujer caliente, y todos lo saben.
Y todavía no he dado mi primer beso… pero por cómo tiemblo, sé que cuando llegue, no voy a querer parar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario