“Mamá, me has transformado en mujer y me has comprometido para que me case con Roberto. Lo sé, nunca seré un hombre y no tengo vuelta atrás. Acepté ser una mujer y su esposa. Pero quiero ser una mejor esposa. ¿Cómo hago para complacer a mi marido?”, le pregunté a mi madrastra.
“Entrégate a él, completamente. Ruégale que se corra siempre dentro de ti. Frota su polla a través de sus pantalones cuando estés en público. Usa solo vestidos o faldas con medias, para que pueda entrar en ti cuando quiera, donde quiera que estés. Hazle saber que entiendes que tu cuerpo le pertenece, para hacer con él lo que quiera, cuando quiera, donde quiera. Una buena esposa sabe cuál es su trabajo: existe para obedecer, complacer y adorar a su marido”.



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