miércoles, 29 de julio de 2026

Seremos familia después de todo

 




—Gracias por venir a mi boda —dijo mi exnovia, abrazándome con calidez—. Pensé que no vendrías... ya sabes, por lo nuestro. Porque estuvimos comprometidos hasta que el Gran Cambio te convirtió en mujer. Y luego... bueno, ya no funcionó. Pero me alegra tanto que sigamos siendo amigas.

Me tomó de las manos, sus ojos brillando.

—Hay otra razón por la que te invité. Mírate —dijo, alejándose un paso para observarme—. Llegaste con ese vestido, esos tacones, ese maquillaje perfecto. Eres toda una chica. Y quería que conocieras a mi primo Enrique.

Señaló discretamente hacia un rincón. Un hombre alto, de hombros anchos y mirada intensa, nos observaba. Al notar que lo mirábamos, bajó la vista, tímido.

—Le gustas mucho —susurró ella—. Pero es un poco tímido para acercarse. Como favor... ¿dirías que sí cuando te invite a salir?

Apretó mis manos.

—Míralo bien. Es fuerte, guapo, inteligente... y tiene una buena posición. Sería un hombre excelente para ti. Por favor, no le digas que no. Te quiere de verdad, de esa forma sincera, y se destrozaría si lo rechazaras.

Inclinó la cabeza, sus ojos suplicantes.

—¿Por favor? ¿Por mí? ¿Empezarías a salir con mi primo?

Su rostro se iluminó con una sonrisa.

—¡Ay, gracias, cariño! —me abrazó fuerte—. Cuando te cases con él... seremos familia después de todo.




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