sábado, 11 de julio de 2026

Lo más díficil





Lo más difícil de haberme transformado en mujer es mirar a mis padres a los ojos. Ellos criaron a un hombre, el único hijo varón de la familia, y de pronto se encontraron con otra mujer en la casa. No ha sido fácil para nadie.

Ahora me maquillo, me pinto las uñas, uso toallas femeninas y, aunque me cueste admitirlo, me encanta que me traten como mujer.

Mi mamá lo llevó mejor que nadie. Dice que después de dos hijas, le es más fácil tener que educar a una tercera mujer. Mi papá… bueno, él aún pone cara de no entender nada cada vez que entro a la cocina con una falda. Y ni quiero pensar lo que pasaría si se enterara de que llevo meses saliendo con un hombre.

Porque sí, tengo novio. Y a él le fascina que use faldas en nuestras citas. Dice que mis piernas son muy lindas para esconderlas, que sería un pecado taparlas. La primera vez que me levantó la falda en plena cita y apartó la tanguita con dos dedos, sentí una humillación que me quemaba las mejillas. Pero ahora… ahora lo espero. Lo necesito.

Me encanta sentirme dominada. Me encanta cómo me agarra, cómo me susurra al oído que soy suya mientras me empuja contra la pared. Y cuando por fin me levanta la falda y me toma así, sin quitarme nada, solo corriendo la tela… ahí entiendo por qué cambié. Para sentir esto. Para ser exactamente esto.

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