martes, 7 de julio de 2026

TOP 11: SEGUNDO TRIMESTRE DEL 2026


 


Hola!

Les traigo el TOP 11 de las captions más vistas de estos últimos meses.  

Sé que las publicaciones se me han ido espaciando (otra vez cada dos días… perdón), pero los relatos —cuando salen— siguen siendo diarios para que no se pierdan el ritmo.

Bueno, sin más vueltas, acá va el top 11 + algunos bonus.  

¡Disfruten!


Lugar 1. Muy a mi pesar
 con 536 vistas

La caption más vista de los meses abril-junio. Creo que las fotos que incluí son parte del éxito de esta caption que es de mis favoritas.



Lugar 2. Entrega Total con 512 visitas

Una caption, parte de una serie, que se está volviendo muy popular...


Lugar 3. Opciones con 504 vistas

Otra serie que ha tenido buenos números este año...


Lugar 4. Momento de Relajación con 481 views

Esta serie de captions logró colar varias de sus partes en este top, no es la la última vez que vemos a Brenda por aquí.


Lugar 5. Los hombres y las mujeres pensamos diferente con 474 visitas


Lugar 6. Momento de indecisión con 472 visitas

Brenda aparece por tercera vez en el top 12, sin duda su historia es una de las favoritas de este año.


Lugar 7. Otra de sus hijas con 471 vistas


Después en la captura viene La Desición, que no es una caption sino la primera parte de un relato, la publiqué apenas el 11 de junio y fue de las entradas más vistas en el trimestre, es una historia que al parecer gustó mucho y puedes leer completa aquí: ÍNDICE. CASTIGO POR REBELDE


Lugar 8. Mi esposo. Mi maid con 458 vistas


Lugar 9.  Ya no soy un chico problemático con 453 vistas


Lugar 10. La bruja con 452 vistas


Después de esa caption viene otra parte de la historia de Aline en la historia que titulé "Castigo por Rebelde" a la cuál ya le dediqué algunas palabras más arriba. Y debajo de esta entrada viene una entrada que sólo hice para publicitar mi otro blog el cuál les recomiendo visitar: aquí. Ahora mismo debe estarse publicando el TOP de los primeros seis meses de vida de ese otro blog.



Lugar 11. Las apuestas.

Es una caption republicada, pues formó parte del top del primer trimestre. El inicio de la historia de Brenda en este segundo periodo consiguió 432 visitas adicionales y ya tiene más de 1000 visitas en total, una de las captions más vistas de este año. La verdad es que hay algunas captions más de su historia programadas aunque puede que el final de su vida como mujer se revele hasta el próximo año porque decidí mejor volver su historia un relato.

domingo, 5 de julio de 2026

Muy a mi pesar


El mundo se encogió en los confines de cuatro paredes que no reconocí. "Vale", pensé, "esta no es mi casa".

Mi mirada, buscando un ancla, se posó en un montón de ropa sobre una silla. Una blusa de seda, unos jeans ajustados. La extendí con desconfianza. "Esta ropa no es mía". La afirmación, simple y devastadora, fue el prólogo de una verdad más profunda.

Entonces, me miré.

Fue en el espejo del armario donde la pesadilla tomó forma. Una extraña me devolvía la mirada. El reflejo era... suave. Curvo. Ajeno. Una rebelión de curvas donde antes había ángulos rectos. Mis manos, moviéndose por voluntad propia pero guiadas por un pánico insondable, se alzaron para tocar lo que mis ojos se negaban a aceptar.

"Ni siquiera mi cuerpo es mío".

El descubrimiento fue una ceremonia lenta y tortuosa. Mis palmas se deslizaron por el costado de mis caderas, ahora generosas y extrañamente pesadas, un balanceo que no pertenecía a mi andar. Subieron, encontrando la cintura, un remanso de suavidad antes del siguiente trauma. Y entonces, topé con el peso firme y ajeno de mis pechos. Un suspiro atrapado se convirtió en un jadeo. Eran reales. Sólidos. Una presencia imposible en el torso que durante veinte años había sido plano. 

Mi mente, nadando en un mar de negación, buscó desesperadamente un punto de referencia, el ancla física de mi antigua identidad. Bajé la vista, hacia el triángulo de la entrepierna. Nada. Una suave llanura donde antes colgaba el familiar peso de mi propio ser. "Extraño tener mi pene entre mis piernas", pensé, y la frase sonó tan obscena y trágica como el vacío que sentía.

Fue entonces cuando el pánico tomó el control de mis dedos. No fue deseo, sino una necesidad desesperada de verificación, de encontrar una grieta en esta realidad imposible. Comencé a explorar, con una torpeza infantil, esa nueva geografía íntima. La textura era suave, el tejido sensible y extraño bajo mi tacto. Y para mi horror, una respuesta comenzó a brotar desde las profundidades de este cuerpo traicionero. Un calor húmedo, un latido que no era mío, pero que resonaba en cada nervio. Era una excitación prestada que me avergonzaba y, de manera inevitable, me envolvía.

Subí la intensidad de mi exploración, mis dedos presionando con más fuerza, como si pudieran atravesar la carne y encontrar mi antiguo yo escondido debajo. Mi respiración se volvió entrecortada, un ritmo jadeante que llenó la habitación. Estaba hecha un desastre, súper caliente, prendida por el fuego de este nuevo cuerpo. 

Fue en ese clímax de confusión y placer ajeno cuando los pasos resonaron en el pasillo. Pesados, seguros. Lo sabía. Era mi esposo. Mi corazón, se aceleró. La puerta se abrió unos segundos después, y él se detuvo en el marco, sus ojos recorriendo mi estado: el cabello revuelto, la piel enrojecida, la postura culpable.

Una sonrisa lenta se dibujó en sus labios. "Parece que tienes muchas ganas", dijo, su voz un ronroneo que me heló y, para mi terror, hizo que un nuevo escalofrío de aquel calor recorriera mi espina dorsal.

"Qué bien", continuó, mientras sus manos se movían hacia su cinturón, "porque yo también llegué con ganas".

El ruido de la cremallera fue el sonido de mi sentencia. Al verlo liberar su miembro, enorme y erecto, una parte de mí, la parte racional que aún gritaba en el interior de este cascarón, comprendió con fría claridad. El estúpido genio, en su literalidad perversa, sí había cumplido su palabra. Mi deseo de tener sexo tan a menudo como fuera posible se materializaba ante mí, no como hombre, sino como mujer. Y por la forma en que este cuerpo respondía, ardiendo con una necesidad ajena, parecía que el deseo estaba a punto de cumplirse, muy a mi pesar.




sábado, 4 de julio de 2026

Entrega total


Abrí la puerta. El body que llevaba era tan escaso que era una ofensa llevarlo puesto. Pero había decidido pagar mi apuesta.

Iván me miró sorprendido.

"Veo que decidiste comportarte como hombre y pagar tu apuesta", dijo con una sonrisa de victoria. Con esa tanga entre mis nalgas, no me sentía para nada como un hombre. La humillación me hacía sonrojarme como loca. Tres meses atrás había sido un hombre y ahora estaba usando un body escaso, en mi cuerpo femenino, mientras mi mejor amigo me observaba.

Lo dejé entrar y en cuanto me di la vuelta, me dio una nalgada que me hizo soltar un gemido femenino. "No hagas eso", le dije indignada.

"Lo siento, bro, tus nalgas se ven hermosas en esa tanga que llevas", dijo con una sonrisa.

Intentamos jugar Street Fighter, pero él me miraba de una forma que no me dejaba concentrarme en el juego. Lo dejamos después de un rato...

Estábamos platicando cuando, de pronto, me cargó como si yo no pesara nada y me sentó en sus piernas. Vestida así, sentada en sus piernas, me sentí tan indefensa que supe que estaba a su merced. Me dio un beso en los labios que no pude rechazar.

Cuando me di cuenta, sus manos recorrían mi cuerpo. Mi entrepierna se sintió tan mojada que dejé de respirar bien.

"Si quieres que te haga mía, solo pídelo", dijo.

Dios, no quería solo tomarme. Quería humillarme y someterme completamente. Yo ardía de deseo y le dije:

"Hazme tuya".

Me puso en cuatro sobre el sofa, hizo a un lado mi tanga y comenzó a embestirme. Pude sentir que mi masculinidad desaparecía por completo mientras me tomaba. Sentí tanto placer que comencé a gemir más fuerte con cada embestida. Gemía como una mujer, no, estaba gimiendo como una puta.

Me entregué al placer y nada más importó.


-------------------------------

Esta Caption pertenece a una serie:

Parte 1: Las Apuestas




Parte 6: Momento de Indesición (Sale Mañana)


jueves, 2 de julio de 2026

Opciones



Cuando era hombre, jamás logré una cita con una mujer. Decidí tomar la píldora rosa para convertirme en mujer y poder dar mi primer beso antes de cumplir 20 años. No importaba si tenía que besar a un hombre. Estaba tan solo y desesperado que era mejor eso que nada…

Aún con mi cuerpo femenino, no tuve éxito de inmediato. Entonces, mi hermana me dijo: “Si quieres que te volteen a ver, debes ser más atrevida”. Por su consejo, comencé a usar vestidos en público. Al principio me sentía incómoda con tanta piel expuesta, con la brisa recorriendo mis piernas o con la sensación de sensibilidad que provocan las medias… pero poco a poco fui ganando confianza.

Un poco después, recibí la invitación a salir de uno de mis compañeros de clase, Eduardo. Por supuesto que acepté, y tuve mi primera cita en la vida. Y mi primer beso… se sintió tan dulce y hermoso como lo imaginé.

Pensaba en ser novia de Eduardo, cuando Antonio, uno de los amigos de mi hermana, me hizo llegar un mensaje en un papelito: ¡era una invitación a salir! Luego, en mis clases de inglés, llegó una tercera invitación a salir; esta vez de Alejandro, un chico de mi clase que se la pasaba viendo mis piernas. Como chico, nadie se había fijado nunca en mí, y ahora, como chica, por fin tenía opciones…





---------

Esta caption pertenece a una serie, indicaré a cuál de las dos protagonistas pertenece cada parte, por si te interesa saber el punto de vista de alguna:

Parte 2: (Romina): Un nuevo problema 

Parte 3 (Samantha): Lo mejor para mí

Parte 4 (Romina): Nunca me sentí del todo feliz 

Parte 5: Opciones (Actual)