Siempre decía que las mujeres la tenían fácil.
Que si querían algo, solo tenían que sonreír, cruzar las piernas y ya.
—Ojalá pudiera vivir como mujer —solté una vez, riéndome.
La bruja que me escuchaba justo detrás de mí no se rió.
—Te voy a conceder ese deseo —dijo.
...
Han pasado tres meses desde entonces.
Y sí… ahora soy una mujer.
Y no, no es fácil.
Los tacones duelen.
La minifalda sube con cada paso y baja el autoestima cada vez que me miran como si mi cuerpo fuera lo único valioso de mí misma.
El maquillaje es caro, el cabello toma horas…y no hablemos del periodo.
Pero también hay algo más.
Algo que no entiendo del todo.
Algo que me hace mirarme al espejo y sentir una fuerza distinta.
Más suave, más profunda… femenina.
Ser mujer es difícil.
Pero también… es hermoso.


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