Mi carrera como bailarín no despegaba, solo tenía unos cuantos eventos al mes, ni siquiera alcanzaba para cubrir mi renta y mis comidas. Mi mejor amiga estudio conmigo y me dijo que a ella le iba de maravilla que ser bailarín es un oficio donde te va mejor si eres mujer.
Después de mucho pensarlo decidí tomar una pildora rosa para volverme una bailarina y comenzar a tener más trabajo ¡y funcionó!
Quizá lo único que lamento es que con los atuendos de baile que uso ahora se me ven mucho los calzones... pero no importa es un pequeño precio a pagar con tal de dedicarme a lo que siempre quise.




No hay comentarios:
Publicar un comentario