jueves, 4 de junio de 2026

Hace tres años




Hace tres años, me secuestraron, me feminizaron a la fuerza y ​​me trajeron a este pueblito. Me convirtieron en la esposa de un hombre de verdad. Más tarde descubrí que todas las esposas de este pueblo eran hombres como yo. Al principio me resistí, pensé que nunca me acostumbraría a una nueva vida, ¡la vida de una mujer, la de una mujer casada!

Pero ahora...



Me quedo en casa y soy muy feliz cumpliendo con mi deber para con la sociedad y mi familia. Cuido de la casa, cocino, limpio, hago la compra, me aseguro de que la cena esté lista cuando mi esposo llega del trabajo, paso tiempo con las otras mujeres cuidando a nuestros hijos, hablamos de los últimos patrones de costura más bonitos que han llegado a la tienda de la empresa, intercambiamos recetas, planeamos las barbacoas del fin de semana y lo bien que nos satisfacen nuestros esposos.



Ahora estoy embarazada de mi segundo hijo. Me encanta usar vestidos y faldas con medias y liguero, algo que nunca había usado antes de venir aquí. Simplemente me facilita las cosas cuando mi esposo está estresado o simplemente excitado, lo cual parece ser todos los días cuando llega a casa para comer. Nunca usa condón y siempre se corre dentro de mí. También sueño a diario con tener una familia numerosa. Quizás cuatro o cinco hijos para empezar. No hay mayor placer que cumplir con nuestro deber para con la sociedad y nuestra familia.

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