domingo, 25 de octubre de 2026

Aceptando mi nuevo rol



—¿Ves, querida? —dijo, sentándose a mi lado en el borde de la cama mientras yo terminaba de arreglarme frente al espejo—. ¿No te dije que si aceptabas tu nuevo rol serías más feliz que nunca?

Su reflejo sonreía con orgullo detrás del mío.

—Mírate. Esa ropa tan bonita que puedes usar. El maquillaje, los zapatos, los accesorios... ¿no se siente maravilloso ser tan guapa? Y la forma en que los hombres te miran cuando caminas... ese cosquilleo de sentirte deseada. No hay nada igual, ¿verdad?

Se inclinó para ajustarme un arete.

—Has hecho un trabajo maravilloso adaptándote. Estoy tan orgullosa de ti. ¿Recuerdas cómo peleabas? Te negabas a usar falda, decías que aunque el Gran Cambio transformó tu cuerpo, por dentro seguías siendo hombre. —Rió suavemente—. Pero yo tenía razón. Poco a poco fuiste floreciendo. Y ahora...

Me miró a los ojos a través del espejo.

—No me sorprendería que un día de estos llegues de la mano de un hombre grande y fuerte, todo sonrisas, y me lo presentes como tu novio. Porque, hija, cosas más raras hemos visto. Y tú... tú te ves radiante y, ahora, eres deseable para los hombres.





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