lunes, 17 de agosto de 2026

Colegio Especial

 


Mis padres me mandaron a un colegio "especial". Para chicos problemáticos, dijeron.

La primera noche, después de la cena, mw ofrecieron una pastilla rosa. La tome sin sospechar nada. Cuando iba a la cama pude sentir un hormigueo en la piel, aturdimiento, el cuerpo pesado. Me arrastré a la habitación y caí rendido.

Al despertar, algo estaba mal. Algo era... diferente. Fui al baño a hacer pis y mi mano encontró vacío. Nada. Sólo piel suave, un monte tierno donde antes estaba mi orgullo de joven.

Levanté la vista al espejo y una chica me devolvió la mirada. 

Sin contar la piyama que traia puesta, me percate que mi ropa había desaparecido. Sobre la silla, había un uniforme: falda plisada, blusa blanca, medias finas. Me vestí temblando. La falda rozaba mis muslos, se movía con cada paso. Una libertad que nunca imaginé. Odiaba admitirlo... pero me encantaba.

Una nota decía: "Cuando estés vestida, baja".

Bajé. Aún sin asimilarlo. Pensé que era un sueño, un trance.

"Bienvenida, señorita Lucía Márquez", me saludaron.

Me explicaron todo. Los próximos meses recibiría clases: etiqueta, comportamiento, moda. Todo lo necesario para mi nueva vida como mujer. Mi futuro: ser la esposa de un hombre muy rico.

Mis padres me habían convertido en una jovencita de 17 años. Cuerpo nuevo. Vida nueva. Habían encontrado la manera de controlarme al fin.





No hay comentarios:

Publicar un comentario